Tras cuatro años de su primer disco en solitario, Andrea viene de nuevo con un álbum bajo el brazo. En Lifelines podemos encontrar una diversa gama de versiones de otros artistas o grupos cantados por Andrea desde el interior de su corazón y con una emoción sincera.
Lifelines lo forma una selección de canciones muy bien elegidas de otros artistas y que han formado y forman parte de la vida de Andrea. Versiones de Velvet Underground, Ron Sexsmith, o Blue Nile. El elemento principal durante todo el proceso de grabación del álbum ha sido la voz de Andrea, ala que podemos escuchar en una gama más amplia, mucho más allá de sus grabaciones anteriores.
Andrea nos explica: “Esta es la experiencia más agradable que he tenido. Lo hicimos con tranquilidad. Ha sido una experiencia realmente auténtica. Cuando cantas canciones de otras personas, de alguna forma eso te permite ser una cantante y solamente una cantante. Todo lo que tuve que hacer fue interpretar. Hay una gran libertad en eso.”
El álbum también se beneficia de formar parte de un proceso colaborativo, respaldado por los productores Brian Eno y John Reynolds. Como pasa con muchas grandes colaboraciones artísticas, este álbum dio a luz por medio de conexiones casuales. Durante la grabación de una canción tributo a la fallecido leyenda folk irlandesa Ronnie Drew, un amigo mutuo introdujo a Andrea al renombrado productor John Reynolds, quien había trabajado previamente con U2, Sinead O’Connor, Damien Dempsey y otros. John había admirado durante mucho tiempo las habilidades musicales de Andrea. John le habló a Andrea sobre su voz única, sobre como sonaba, el calor que desprendía y la cercanía que transmitía. John y Andrea empezaron a hablar sobre canciones y en trabajar juntos.
Pero antes de esto, la vida de Andrea había estado yendo en otras direcciones desde que se habían tomado en The Corrs un respiro entre las grabaciones y las giras en el 2005. Se le dio tiempo a florecer en su carrera como actriz. El periódico Irish Times llamó a su actuación en Jane Eyre, en el teatro de Dublín, como “feroz y seria”. Andrea apareció en el teatro Old Vic en la obra Dancing at Lughnasa de Brian Friel, con el Daily Telegraph describiendo su actuación como “un notable debut sobre el escenario” mientras que Variety Magazine describía su actuación como “fuerte y apropiadamente radiante”.
Se tomó la idea de hacer un álbum de grandes canciones escritas por artistas respetados en el mundo de la música para reencender la pasión de Andrea por el canto. No se trata de una recopilación al tun tun de versiones antiguas. Se trata de una selección escogida con pasión y pedigrí musical, teniendo cada canción una fuerte resonancia personal para Andrea.
Andrea: “Antes de grabar el álbum estaba haciendo diferentes cosas, como aprender francés y actuar, entonces conocí a John Reynolds. Me había desilusionado no tanto con la música, pero sí con aspectos de la industria de la música. Decidí apartarme de la música hasta que estuviera ilusionada de nuevo. Pero es curioso porque a veces cuando dejas ir algo, eso mismo te vuelve a traer. Justo en el momento en el que estaba pensando en alejarme de la música durante un tiempo, John me llevó de nuevo a ella y estoy contenta de que lo hiciera. Fui a su casa y hablamos sobre cantar y esa ilusión volvió allí de verdad.”
Después de reunirme con John, casi orgánicamente una lista de canciones evolucionaron, trabajando con ideas con gente como Brian Eno (que ha trabajado como co-productor en el álbum) y Gavin Friday. El foco principal en este álbum está en la voz de Andrea, libre, desnuda y auténtica. Algunas de las canciones de este disco se eligieron por sí mismas como el clásico de Roy Orbison titulado Blue Bayou, que tiene una resonancia personal para Andrea.
Ella explica: “Mis padres tenían una banda llamada The Sound Affair y estuvieran de gira durante un tiempo. Ellos solían tocar en un pub los fines de semana. Papá tocaba el teclado y mamá cantaba. Hicieron una grabación durante sus vidas cuando fueron a un estudio y una de las canciones que grabaron fue Blue Bayou. Tenía muchas ganas de hacerlo por esa razón.”
También la canción Lifeline de Harry Nilson tiene un sonido muy especial para Andrea. “Esta es una de las piezas de música que he escuchado y que más me ha llenado. Estaba viendo la película Midnight Cowboy con mis padres cuando era una niña, tendría 12 o 13 años. Después de la película, el presentador de la televisión dijo que no la apagáramos ya que el siguiente programa iba a ser muy especial. Lo que vino después fue una extraña grabación de Harry Nilsson en la BBC en 1972. Él era conocido por algo así como un intérprete incomodo en sus directos y sin embargo, durante esta actuación no tuvo miedo de burlarse de ese hecho o de sí mismo. Dentro de toda la teatralidad del espectáculo, las canciones fueron lo más significativo. Y se me quedaron grabadas, en particular los ritmos de la canción Lifelines se quedaron conmigo.”
Versiones que también incluye la canción ‘No. 9 Dream’ de John Lennon y el tema The Don’t Know de Kirsty McColl. El primer tema que Andrea grabó para el álbum fue Some Things Last A Long Time de Daniel Johnston, y también incluye el clásico Tinseltown In The Rain de Blue Nile.
El álbum se ha hecho detrás de la atención de los medios, sin plazos comerciales y sin la presión de la industria de la música. Esta es sin duda la grabación más considerada y personal de Andrea que ha sido grabada hasta la fecha. Es una colección de canciones por las que ella siente pasión, cantadas de forma natural, de la forma en la que ellas las quiere cantar.
El sonido es a la vez seguro y vulnerable, tal vez el reflejo de una nueva etapa en su evolución como cantante. Las grabaciones son sinceras, ligeramente producidas e íntimas. Andrea explica: “No me preocupa este álbum a nivel comercial. Esta es una grabación totalmente diferente y orgánica. Es un sonido real. Puedes escuchar los pedales e incluso imaginar a los músicos en la habitación si cierras los ojos. Creo que la producción es realmente bella y evocadora. Lo siento así tal vez porque yo no las escribí y no siento presión, y eso se nota en el disco. Suena exactamente como debe sonar.”
Andrea continua: “Cuando era joven solía escuchar música a todas horas, a primera hora de la mañana, antes del colegio y tan pronto llegaba a casa. La música es uno de los únicos lugares donde puedes viajar por tu mente, olvidarte de ti mismo y convertirte en otra persona. La música puede hacer un momento eterno. Te permite revivir lo que sentiste con tan solo poner esa canción de nuevo. De repente estás ahí de nuevo… enamorándote, con el corazón roto, perdida, encontrada y perdida de nuevo. Lifelines (líneas de vida).”
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